5.6 Explotación Sexual y Comercial

La región de América Latina y el Caribe presenta las mayores desigualdades del mundo en la distribución del ingreso, "el 40% de la población más pobre recibe el 10% de los ingresos totales y el 20% de la población más acomodada recibe más del 60% de éstos, una realidad común a los países de la región, apoyada en factores históricos y estructurales comunes .

En Europa las mujeres representan el 52.4% del total de emigrantes internacionales y se desplazan cada vez más de forma autónoma para incorporarse a la fuerza laboral de los países receptores, y no como dependientes de los hombres emigrantes. Las dominicanas entran en estas estadísticas.

Teniendo en cuenta que la República Dominicana es uno de los países de la región con mayores índices de migración, la figura tutelar varía y hay un alto porcentaje de NNA que a la partida de su madre, quedan en familias ampliadas de jefatura femenina, con abuelas, tías y hasta vecinas.

Magali Pineda, socióloga dominicana, dice que en República Dominicana hay pueblos, en el suroeste del país, donde las edificaciones tienen "el sello" de las emigrantes. Un ejemplo de ello es que en la ciudad de San Juan de la Maguana hay un barrio llamado "el barrio de las holandesas". Otro fenómeno social es el que se produce en Vicente Noble y Tamayo donde se suele decir: "Es un pueblo sin mujeres: ellas trabajan fuera y ellos beben cerveza y charlan".

República Dominicana tiene estadísticas precarias, pero la simple observación y el reflejo que de la realidad que ofrecen los diarios dan cuenta de que en las "yolas", barcazas nada seguras, que cada día salen cargadas de personas hacia Puerto Rico, viajan como promedio, un 15 por ciento de mujeres, algunas con sus hijos pequeños.

Con todo este fenómeno de la migración se constata que las mujeres sobrepasan la migración masculina, por lo que son las que mantienen a las familias que dejan en el país, y sus hijos e hijas quedan a cargo de abuelas, tías, familiares y hasta vecinas, mientras ellas preparan el regreso o la manera de llevárselos a país receptor. Desde sus destinos, las emigrantes dominicanas son proveedoras fieles, pero en sus hijos e hijas, se producen alteraciones que llevan al plano local y familiar muchos cambios y esos niños, niñas y adolescentes que quedan a cargo de alguien, lo hacen a riesgo de desertar en sus estudios, escaparse a la calle y tratar de suplir el vacío de afecto y dirección en que les dejan.

El costo de enviar dinero a casa varía considerablemente según país y método utilizado, pudiendo llegar a representar una pérdida significativa para el/la emigrante y su familia. Por ejemplo, el BID estima que el costo total del envío de remesas hacia América Latina y el Caribe representó en el 2002 en torno a un 12.5% del valor total de las remesas en la región.

Uno de los pocos estudios que analizan el envío de remesas desde una perspectiva de género llegó a la conclusión de que las mujeres emigrantes dominicanas envían más remesas a sus familias que los hombres emigrantes dominicanos. Se estima que el 55.1% de las remesas recibidas por las personas encuestadas en la investigación fueron enviadas por mujeres, mientras que el 44.9% habían sido enviadas por hombres.

El fenómeno de la migración de las dominicanas, cruzado con los altos índices de jefatura de hogar femenina, indica la indiferencia del Estado hacia el exceso de responsabilidad de las mujeres en este país. No se promueven políticas de paternidad responsable ni se cuantifican siquiera, los aportes maternos a la sobrevivencia de un buen número de NNA que no reciben suficiente protección de sus familias y mucho menos del Estado.

A la caracterización de familias con una persona emigrante en el extranjero, se suma el índice de violencia doméstica y femenicidios reportados en el país, así como los maltratos físicos, emocionales, sexuales e incesto ocurridos en el ámbito familiar. Tales datos encuentran explicación, pero no justificación, en el aumento de la explotación sexual infantil y en el número de NNA que viven y trabajan en las calles.